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31 marzo 2006

El turismo Sostenible del Valle del Cauca



5 días y medio de 7 que tiene la semana, internos en una oficina, encandelillados por monitores y bombillas fluorescentes; ensordecidos por teléfonos, móviles polifónicos e impresoras de cinta; acorralados por arrumes de documentos, agendas y ordenes de servicios; presionados por metas, presupuestos, auditorias y certificaciones; atormentados por los jefes, juntas directivas insaciables y clientes con delirios de rockstars. Cabizbajos se les ve pasar al medio día, rumbo al restaurante de garaje de doña quienquieracomosellame, por un almuerzo de $3.500 que no debilite su economía, su figura, ni su salud; para después disfrutar de su cigarro digestivo, y entre caladas de humo distraerse con el contoneo de las carnes de alguna colega o deseando el económico 3 puertas que se paga solo… solo si le prestaran dinero en el banco.

Terminada dicha jornada y saliendo ilesos del plan regreso a casa, por las atiborradas, contaminadas y agujereadas calles, arriban a terminar las tareas de los hijos, a seguir con sus estudios, ó ver la telenovela. Llega el día sábado, ultimo día laboral; 11 horas libres para visitar centros comerciales, café-bares, clubes y parties; donde y del mismo modo continúan encandelillados por luces estroboscopicas, ensordecidos por la polifonía cross-over, acorralados por arrumes de gente, presionados por la cuenta y atormentados por la inconformidad de “la nenita” (propia, casual o intermitente) que les hace compañía. Por ultimo el día domingo, que se resume en ver los casi de Montoya, un encuentro arreglado de fútbol, ó la programación de re-estrenos en los canales de TV. Como si no hubiese más que hacer.

Mientras el tedio los embarga, a unos pocos kilómetros de ahí, hay todo un mundo hermoso, seguro, interesante y divertido por conocer. Que gratificante salir de la cuadricula y hacer algo diferente; como por ejemplo un poco de turismo rural, lejos de la monotonía, del stress laboral y del ambiente citadino.

El turismo rural tiene entre sus diversas opciones (“basadas en la observación de las actividades realizadas por los turistas en distintos entornos físicos”) el turismo de sol y playa, de nieves y paramos, agroturismo, deportivo, de aventura y de naturaleza; el Valle del Cauca posee todos los espacios para poder realizarlos; entre estos La Costa Pacifica, Los Farallones de Cali, El Ecoparque del Río Pance, El Parque nacional de las Hermosas, Región Calima, El Corregimiento de Dapa, El territorio Paraíso, el río La Vieja, San Cipriano, el Corregimiento de golondrinas, entre otros.

Particularmente para el turismo de naturaleza (“que es aquel interesado en visitar espacios con valores naturales especiales y conocer la flora y fauna de los destinos visitados”) existen aspectos que se deben tener en cuenta para proteger dichas zonas de una explotación indebida: “el uso sostenible de los ecosistemas, conservación del entorno, responsabilidad en el manejo de los recursos para su perpetuación, conservación de la biodiversidad, tenencia y uso responsable de la tierra; respeto por las comunidades locales, fortalecimiento de su identidad cultural, mejoramiento de la calidad de vida (autogestión, creación de empleo, generación de ingresos, etc.); desarrollo local y distribución equitativa de los beneficios; construcción de espacios de cooperación e intercambio entre los diferentes actores (empresas, Estado, comunidades, trabajadores y turistas); operar dentro de la capacidad de carga de los recursos naturales para su regeneración y productividad; reducir el consumismo y los residuos; y realizar seguimiento al impacto de las actividades turísticas en el área destino”.

Cuando el turismo de naturaleza ha cumplido con los citados ítems, se puede decir que el simple paseo de campo propuesto para escapar de la monotonía, ha evolucionado del mismo modo que lo han hecho los conceptos de conciencia, políticas y gestión ambiental; y es en ese momento que se puede hablar de ecoturismo o turismo sostenible.

Es preciso entonces explicar que el desarrollo sostenible es “el propósito que se ha impuesto la sociedad moderna para conciliar los intereses de crecimiento económico con mejores condiciones de vida”. El desarrollo sostenible revela que “las condiciones ambientales que halla cualquier actividad productiva antes de su proceso, deben mantenerse igual después de éste, para garantizar que en la atención de las necesidades de la generación actual no se este comprometiendo la posibilidad de que la descendencia satisfaga las suyas”. Imagínese usted que varios años después, nuestros sucesores no puedan escapar de sus oficinas, monitores, presupuestos, jefes, y aliviarse en un espacio natural!

Pero como el turismo es “la industria de mayor crecimiento en el mundo, la que mayor empleo genera, con un amplio contacto directo con sus consumidores, y coincidiendo en espacio y tiempo la producción del servicio y el consumo del mismo, se convierte en una industria clave para difundir una cultura en favor de la protección del ambiente (Su potencial radica en los incentivos económicos que crea para proteger recursos con poco o ningún otro valor financiero, tales como especies únicas de animales y áreas naturales), como a su vez se expone para efectos de juzgamiento de su comportamiento ambiental”.

Cuando la opción elegida de recreación sabatina ó dominical ha sido el turismo de naturaleza y después de saber todo lo anterior, no esta de más asegurarse que “quien le presta el servicio este categorizado y certificado de acuerdo a: la interacción entre la empresa con el medio natural circundante, al tratamiento de aguas residuales, a la protección de flora y fauna, en cuanto al manejo de desechos y la utilización de tecnologías para el ahorro de luz y agua, a las acciones que realiza la gerencia para invitar al cliente a participar en la implementación de las políticas de sostenibilidad de la empresa, a la interacción con las comunidades adyacentes; sobretodo si van a cobrarle como un valor agregado el producto ecoturismo. No todo lo que brilla es oro y no todo los planes ecoturísticos son verdaderamente sostenibles.

De 7 días de la semana uno puede estar destinado al buen disfrute de la naturaleza. Y de paso se contribuye a la conservación de los espacios naturales y al desarrollo sostenible de esta industria y de las comunidades adyacentes al mismo.

* Basado en: Henry Garay Sarasti, 2004. Rosa Lila Cerda, 2004. Red de Turismo Sostenible de Colombia, 2006.

“Ecoturismo es el turismo especializado y dirigido que se desarrolla en áreas con un atractivo natural especial y se enmarca dentro de los parámetros del desarrollo humano sostenible. Busca la recreación, el esparcimiento y la educación del visitante a través de la observación, el estudio de los valores naturales y de los aspectos culturales relacionados con ellos.” Ley 300/96
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4 comentarios:

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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STiRER dijo...

La industria del turismo ya sea el tradicional o el que Usted llama ecoturismo requiere de una infraestructura que garantice unos niveles de seguridad minima que lamentablemente Colombia no esta en posicion de ofrecer. Asi que una vez mas nos quedaremos resagados frente a paises como Peru, Ecuadoy o Costa Rica.
Eso no quier decir que colombia sea un pais muy lindo, pero de que nos sirve eso sino lo podemos disfrutar?

Mision Animal dijo...

Gracias, Stirer, por la lectura

Para poder realizar en Colombia turismo de naturaleza de una manera sostenible, un punto neurálgico es el que usted señala. La tenencia y uso responsable de la tierra, el respeto por las comunidades locales, el mejoramiento de la calidad de vida (autogestión, creación de empleo, generación de ingresos, etc.); desarrollo local y distribución equitativa de los beneficios; construcción de espacios de cooperación e intercambio entre los diferentes actores (empresas, Estado, comunidades, trabajadores y turistas).

Cuando una zona tiene problemas de orden publico. Es precisamente lo que no se puede dar.

Un cordial saludo

Fabián Holguín
Misión Animal